¡Huésped! Ya que sobre esto me preguntas e interrogas, óyeme en silencio, y recréate, sentado y bebiendo vino. Estas noches son inmensas, hay en ellas tiempo para dormir y tiempo para deleitarse oyendo relatos, y a ti no te cumple irte a la cama antes de la hora, puesto que daña el dormir demasiado.
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Sabes, el cuento es como un árbol joven.
Sabes, el cuento es como un árbol joven. Crece, se desarrolla, lo podas, lo injertas, lo limpias; de él brotarán hojas, ramitas y frutos. Una nueva vida se desarrolla, como sucede con los humanos. ¿Quién sabe qué será? Así es el cuento. En una ocasión comencé a narrar un cuento sobre una muchacha que encontró una caja. La cogió, miró el interior, la abrió. Había un dragón. El dragón la agarró y se la llevó. Lo que pasó después lo estuve contando una semana. Así va el cuento: como nosotros queremos, solo que ha de tener una base; después se le puede añadir cualquier cosa. (Reflexiones del narrador húngaro Ferenc Czapár, pescador de profesión).

