Echar sombras a la lumbre

peces

Contar una historia es echar sombras a la lumbre. En ese preciso instante, todo lo que la palabra revela lo consume el silencio. Solo quien reza entregando por completo el alma sabe lo que significa ese arder y esa caída de la palabra en los abismos.

Mia Couto, La confesión de la leona, traducción de Rosa Martínez-Alfaro, Madrid: Alfaguara, 2016, pág. 79
Ilustración basada en una imagen de inspiración budista

Liu Jingting era un narrador magistral

SERPIENTE

 

El cacarañado Liu de Nanjing era de tez oscura y su rostro estaba repleto de cicatrices y granos. No cuidaba su aspecto, que le era indiferente, como si estuviera hecho de arcilla o madera. Era un narrador de historias magistral. Contaba una vez al día. El precio era un tael de plata. Incluso si venías diez días antes para obtener una cita y pagar la entrada, no podías asegurarte de que estaría libre.

[…] Una vez le oí actuar en el estilo sencillo de narración (sin acompañamiento musical) el relato “Wu Song lucha con el tigre en la montaña de Jingyang”. Era muy distinto de la versión transmitida en los libros. Sus descripciones e ilustraciones eran de lo más detalladas, pero también sabía dónde cortar el hilo y hacer una pausa, y nunca se ponía parlanchín. Su voz resonaba como una gran campana. Cuando llegaba a un momento emocionante, vociferaba y bramaba de tal forma que parecía que la casa iba a venirse abajo.

En el momento en que Wu Song llega a la posada y pide vino, no hay nadie en el local. Ante el repentino clamor de Wu Song, las jarras y vasijas vacías emiten un sonido tintineante. De este modo añadía colorido a cada intervalo, y ponía todo su empeño en cuidar los detalles.

Sólo cuando sus huéspedes estaban sentados y totalmente atentos, con las orejas listas para escuchar, empezaba él a contar. Pero si se percataba de que alguien entre los criados susurraba al vecino, o si sus oyentes bostezaban o mostraban otra señal de sopor, se detenía de inmediato y nadie podía forzarlo a empezar de nuevo. Cada noche, limpias ya la mesas y apagadas las lámparas, cuando los sencillos cuencos de té se habían repartido con toda calma, poco a poco, empezaba él a contar…

Zhang Dai, 1597-c. 1684, presenció en 1638 una actuación de Liu Jingting y escribió sobre ella en su obra Tao’anmengyi, “Recuerdos de los sueños pasados de Tao’an”. El pasaje lo citan Vibeke Bordhal y Jette Ross en su libro Chinese Storytellers: Life and Art in Yangzhou Tradition, Boston: Cheng &Tsui Company, 2002, pág. 62
Ilustración inspirada en un motivo asirio

No un simple mensaje

CIRCULO ZEN

16 de enero, 1969

Se trata de un recital zulú, y después del recital expreso mi opinión sobre el simbolismo de uno de los relatos que he escuchado. El recitador zulú me interrumpe, y me explica que el sentido del relato consiste en la totalidad del recital, no en un simple mensaje. El recital es lo que cuenta. El recitador zulú me explica, “Si tuviera que decirte lo que la historia significa, tendría que volver a contártela”.

Harold Scheub, The poem in the Story: Music, Poetry and Narrative, Madison: The University of Wisconsin Press, 2002, pág. 119
Ilustración: Énso

ningákaniak. trenzar el relato

 

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Ningákaniak = Este es el borde o canto del relato, utilizado siempre al final de una narración; esta imagen parece tomada del trenzado de sombreros [o cestas].

Klamath o modoc, Oregón, Norteamérica; de los manuscritos inéditos del trabajo de campo de Jeremiah Curtin (1835-1906), Smithsonian Institution, Archivos Antropológicos Nacionales, NAA 2348

Antes se toma un trago que se cuenta un cuento

FIGURA HN_SERPIENTE

 

Y lo miró; y cuando vio lo bello que era, dijo:

¿Serías tan amable de venir conmigo a casa de mi padre para tomar algo?

Así que el mozo fue y se sentó con ella, y antes de preguntarle nada, ella le sirvió vino y le dijo:

Antes se toma un trago que se cuenta un cuento.

Cuando hubo bebido, el mozo se puso a hablar, y le contó todo lo sucedido, y cómo la había visto en sueños, y cuándo, y ella se alegró mucho.

Yo también te vi en sueños la misma noche –dijo.

J. M. de Prada-Samper (ed.), Cuentos populares de las Tierras Altas escocesas recogidos por John Francis Campbell, Madrid: Siruela: 2009, p. 182 
Ilustración inspirada en un elemento decorativo de la época baja, Egipto Antiguo