Cada persona tiene su forma de pensar

tortugas_Mimbre_dobles

Sí, por supuesto, algunas personas cuentan cuentos de una forma, algunas los cuentan de otra. Quizá se deba a que la gente a veces se separa durante un tiempo y sigue contando historias. Pero en todos estos relatos sobre los viejos tiempos; la gente utiliza palabras y nombres distintos para las mismas cosas. Hay muchas formas diferentes de hablar. Lo que pasa es que cada persona tiene su forma de pensar.

!Unn /obe, narradora de los Ju/’hoansi del Kalahari; Megan Biesele, Women Like Meat: The Folklore and Foraging Ideology of the Kalahari Ju/’hoan, Johannesburg: Witswatersrand University Press, 1993, pág. 66
Ilustración inspirada en el dibujo de una tortuga de la cultura Mimbres
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Ojalá terminara ahí

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Somos historias.’ Es una idea tan sencilla que hasta un niño la entendería. Ojalá terminara ahí. Pero somos historias dentro de historias. Historias dentro de historias dentro de historias. Sin cesar, vamos quedando atrás, enmarcados y re-enmarcados, hasta que somos ilegibles para nosotros mismos.

(Ivan Vladislavic, 101 Detectives: Stories, Ciudad del Cabo: Umuzi, 2015, pág. 147)
Ilustración inspirada en un dibujo tradicional de Ruanda

El que da mucho tributo en palabras

 

kamon

[S]hé-mutúro wábinwa / el que da mucho tributo en palabras: no es una expresión de alabanza, ni una crítica a quien habla demasiado, sino que se refiere a quien da tributo en palabras, que ayuda mediante su destreza como juez y orador.

Daniel Biebuyck and Kahomb C. Mattene, The Mwindo Epic from the Banyanga (Congo Republic), Berkeley and Los Angeles: University of California Press, 1969, p. 80 note 143  
Ilustración inspirada en un kamon, símbolo usado por los samuráis

No es una figura retórica

ancestro

 

«Si, entonces, los griots, todavía activos en pueblos y aldeas del Sudán, siguen transmitiendo toda la cultura de la tradición popular africana y haciendo de las masas ‘analfabetas’ gente perfectamente civilizada y cultivada, consciente de sí misma y respetuosa de los demás, temernos lo que sucederá cuando sus voces dejen de oírse, pues sus hijos y [nietos] asisten hoy día a la escuela europea y la tradición familiar ya no se transmite.

»Por lo que a la consiguiente pérdida para África y para el mundo se refiere, sólo podemos calibrar su importancia si somos conscientes de la importancia de este patrimonio. Para demasiados extranjeros y africanos modernos e ignorantes, no se trata más que de un puñado de cuentos sin importancia. […] Sin embargo, si examinamos con más detenimiento ciertas zonas de África, encontramos una literatura mucho más diversa, que incluye distintas categorías [y no sólo “cuentos”]: epopeyas, mitos cosmogónicos, aventuras, comedias populares, poesía amorosa, poesía oratoria (fúnebre, bélica, matrimonial, de alabanza), drama ritual y canciones religiosas, por no hablar, por supuesto, de máximas, cuentos y fábulas, acertijos y proverbios. Todo esto constituye un conjunto tan inmenso en calidad e importancia como la literatura medieval de nuestra douce France. […]

»Debería pedirse a toda persona de cultura francesa que se parase a pensar por un instante en el vacío que se crearía, y en el manantial vivo que se secaría si, por alguna desgracia, este patrimonio ancestral se perdiera, y con él la fe, la historia, la poesía, la grandeza, la sabiduría y la experiencia. Sólo tras una reflexión así puede uno preguntarse si en nombre del desarrollo económico y de una educación al estilo europeo hay derecho a negar al africano de hoy día los cimientos de su cultural básica original.

»Theodor Monod dijo en 1934, no sin humor, “el africano no bajó ayer de los árboles”. Hampaté Bâ nos advierte hoy: “con la muerte de cada anciano, arde una biblioteca”, y no es una figura retórica!»

[Que yo sepa, esta es, en su contexto, la primera ocasión en que la muy repetida frase de Amadou Hampaté Bâ apareció impresa, sin duda en la edición francesa de la revista Presence Áfricaine, que aparecía simultáneamente en versión inglesa. El breve artículo de Kesteloot trata de las epopeyas del África Occidental. –Ed.]

 

Lylian Kesteloot, “The West African Epics”, Présence Africaine, vol. 30, 1966, pp. 201-202
Ilustración inspirada por una escultura que representa un ancestro de Indonesia