Contar sólo parte del relato

Haida

 

Muy a menudo [en la Australia aborigen], se contaban fragmentos [de los relatos] referidos a lugares o personajes, sin desarrollar las acciones o seguir hasta el final la trama argumental. A un niño que viajaba por el territorio de un pariente cercano (madre, padre, abuelo, por ejemplo) se le decía el nombre de un lugar especial y de la presencia-espíritu que lo habitaba, o una esposa podía recibir esa información la primera vez que visitaba el territorio de su marido. Estos segmentos probablemente se ampliaban más tarde, dando lugar a relatos más completos. Eran una parte vital del conjunto del proceso de enseñar, aprender y conocer los relatos míticos y su contexto en una región dada.

 

Roland M. Berndt y Catherine Berndt, The Speaking Land: Myth and Story in Aboriginal Australia, Victoria: Penguin Books, 1989 pág. 9
Ilustración inspirada en diseños del pueblo Haida

Desecha los cuentos de viejas

MUJER KIMBERLEY ABORIG-RED

«Si enseñas esto a los hermanos, serás buen ministro de Cristo Jesús, nutrido en las palabras de la fe y de la buena doctrina que has alcanzado. Cuanto a las fábulas impías y los cuentos de viejas, deséchalos» (I Timoteo, 4: 6-7).

Así la traducción de Nácar y Colunga. La traducción, más literal, de Bover y Cantera dice:

«Si estas cosas sugieres a los hermanos serás excelente ministro de Cristo Jesús, nutriéndote con la palabra de la fe y de la buena doctrina que has seguido. En cambio, esas fábulas profanas y propias de viejas, evítalas»

Ilustración inspirada en una pintura rupestre de Kimberley, Australia.