Un buen narrador domina plenamente el relato

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[En Irán,] haya entrado en la narración mediante un estudio formal o se haya formado a sí mismo, un hombre enumerará los mismos puntos clave para triunfar como narrador. Tanto los narradores como el público describen al buen contador de historias como alguien bien versado (vared) en su material. El narrador considera que debe poseer un conocimiento pleno y completo tanto de la fuente literaria como del tumar. Un narrador también se precia de guardar en la memoria un conjunto considerable de poesía lírica.

»El público está familiarizado con el repertorio del narrador, y un narrador no recitará materiales que su público desconozca. Considera que los oyentes no regresarán a diario para pagar y escuchar un relato que no habían escuchado nunca (balad nistand). En suma, los aspectos que se valoran para considerar a alguien buen narrador son los que más se reflejan en la formación para convertirse en narrador profesional: memorización de textos y dominio de un material familiar.

Mary Ellen Page, “Professional storytelling in Iran: Transmission and practice”, Iranian Studies, vol. 12, 1979, pp. 199-200
Ilustración inspirada en los dibujos de MinaLima para el libro de J.K.Rowling Fantastic Beasts and where to find them
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El mundo de los relatos no tiene fin

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Los recitales narrativos variaban también en otra dimensión, la de la explicitud y extensión. Un narrador admirado podía desgranar un relato de la extensión que quisiera a base de añadir detalles, pero también podía plasmar la esencia del relato de forma breve. Quienes ya conocían los relatos podrían evocarlos mediante los detalles proporcionados. La presuposición de que una parte representa apropiadamente al todo sigue viva, y quienes te atribuyen un conocimiento de los relatos a veces muestran sorpresa cuando preguntas por un detalle que no se ha dado. […] Un relato termina, como relato y como evento, pero el corpus narrativo y el mundo de los relatos no tiene fin.

Dell Hymes, “Discovering Oral Performance and Measured Verse in American Indian Narrative.” In “In vain I tried to tell you”: Essays in Native American Ethnopoetics, Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1981, p. 322
Ilustración inspirada por la decoración de huevos de avestruz de los pueblos bosquimanos. 

 

El que da mucho tributo en palabras

 

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[S]hé-mutúro wábinwa / el que da mucho tributo en palabras: no es una expresión de alabanza, ni una crítica a quien habla demasiado, sino que se refiere a quien da tributo en palabras, que ayuda mediante su destreza como juez y orador.

Daniel Biebuyck and Kahomb C. Mattene, The Mwindo Epic from the Banyanga (Congo Republic), Berkeley and Los Angeles: University of California Press, 1969, p. 80 note 143  
Ilustración inspirada en un kamon, símbolo usado por los samuráis

No es una figura retórica

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«Si, entonces, los griots, todavía activos en pueblos y aldeas del Sudán, siguen transmitiendo toda la cultura de la tradición popular africana y haciendo de las masas ‘analfabetas’ gente perfectamente civilizada y cultivada, consciente de sí misma y respetuosa de los demás, temernos lo que sucederá cuando sus voces dejen de oírse, pues sus hijos y [nietos] asisten hoy día a la escuela europea y la tradición familiar ya no se transmite.

»Por lo que a la consiguiente pérdida para África y para el mundo se refiere, sólo podemos calibrar su importancia si somos conscientes de la importancia de este patrimonio. Para demasiados extranjeros y africanos modernos e ignorantes, no se trata más que de un puñado de cuentos sin importancia. […] Sin embargo, si examinamos con más detenimiento ciertas zonas de África, encontramos una literatura mucho más diversa, que incluye distintas categorías [y no sólo “cuentos”]: epopeyas, mitos cosmogónicos, aventuras, comedias populares, poesía amorosa, poesía oratoria (fúnebre, bélica, matrimonial, de alabanza), drama ritual y canciones religiosas, por no hablar, por supuesto, de máximas, cuentos y fábulas, acertijos y proverbios. Todo esto constituye un conjunto tan inmenso en calidad e importancia como la literatura medieval de nuestra douce France. […]

»Debería pedirse a toda persona de cultura francesa que se parase a pensar por un instante en el vacío que se crearía, y en el manantial vivo que se secaría si, por alguna desgracia, este patrimonio ancestral se perdiera, y con él la fe, la historia, la poesía, la grandeza, la sabiduría y la experiencia. Sólo tras una reflexión así puede uno preguntarse si en nombre del desarrollo económico y de una educación al estilo europeo hay derecho a negar al africano de hoy día los cimientos de su cultural básica original.

»Theodor Monod dijo en 1934, no sin humor, “el africano no bajó ayer de los árboles”. Hampaté Bâ nos advierte hoy: “con la muerte de cada anciano, arde una biblioteca”, y no es una figura retórica!»

[Que yo sepa, esta es, en su contexto, la primera ocasión en que la muy repetida frase de Amadou Hampaté Bâ apareció impresa, sin duda en la edición francesa de la revista Presence Áfricaine, que aparecía simultáneamente en versión inglesa. El breve artículo de Kesteloot trata de las epopeyas del África Occidental. –Ed.]

 

Lylian Kesteloot, “The West African Epics”, Présence Africaine, vol. 30, 1966, pp. 201-202
Ilustración inspirada por una escultura que representa un ancestro de Indonesia

El narrador nunca recitará la secuencia completa del relato

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La epopeya de los nyanga no es un texto que se recite sólo en determinados momentos o en ocasiones ceremoniales altamente esotéricas. No hay en ella nada secreto; está destinada a que todo el mundo la escuche y la disfrute. Normalmente un jefe o cabecilla, o simplemente – para proporcionar entretenimiento a su gente y a sus huéspedes –, la persona de más edad de un grupo de personas emparentadas, invita al bardo para que recite al anochecer varios episodios de la epopeya, alrededor de la choza de los hombres, en medio del poblado. Una muchedumbre de personas de ambos sexos, jóvenes y de más edad, acuden para escuchar, o más bien para ser oyentes participativos. […] Lo interesante es que el narrador jamás recitará el relato de principio a fin en una secuencia completa y consecutiva, sino que recita de forma intermitente diversos pasajes escogidos del mismo. El señor Ruerke, cuya epopeya se ofrece aquí, ha aseverado una y otra vez que nunca antes había recitado el relato completo en un periodo de días sucesivos.

Daniel Biebuyck y Kahomb C. Mattene, The Mwindo Epic from the Banyanga (Congo Republic), Berkeley and Los Angeles: University of California Press, 1969, pág. 13-14

Ilustración inspirada en instrumento chamánico de Indonesia

Dos formas de hacerse narrador en Irán

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[En Irán], los pasos para convertirse en narrador varían de una persona a otra. […] Lo más común es que el narrador aprenda su arte de un maestro de la narración. Como alumno (shagerd), toma clases de un maestro (ostad) al que paga por las clases y por proporcionarle los materiales. El propio maestro es un narrador en ejercicio. El alumno trabaja en solitario con su maestro. La formación hace hincapié en aprenderse el material de corrido. Al alumno se le enseña la obra literaria Shanama [“El libro de los reyes” de Firdusi, 940-1020 d. C.], estrofa a estrofa. […] Además del trabajo literario, el alumno debe copiar y aprenderse el tumar, que recibe de su maestro. Este tumar es un esquema en prosa de los episodios que componen los relatos que contará. El alumno también aprende filosofía y religión, además de poesía de otros autores distintos de Firdusi. El periodo de formación varía de persona en persona. […]

Un narrador puede entrar en la profesión por su cuenta, sin haber pasado por una formación más rigurosa. Quizá, simplemente, atraído por el arte de narrar historias, vaya a escuchar a varios narradores, aprenda a narrar a fuerza de escucharlos, se busque la parte literaria y la memorice, y empiece luego a ejercer su nuevo oficio.

Professional storytelling in Iran: Transmission and practice”, Iranian Studies, vol. 12, 1979, pp. 198-199
Ilustración inspirada en pinturas rupestres de Lesotho

Si excede el tiempo asignado, el público puede irse

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El recital [de un narrador profesional iraní] dura aproximadamente una hora y media. […] El relato se narra por entregas, y se cuenta un segmento nuevo cada sesión. […] El narrador controla el tiempo con mucho cuidado. Si excede el tiempo asignado, el público podría marcharse antes de que haya terminado. Cuando el tiempo asignado acaba, el narrador concluye su relato y bendice a quienes le dan dinero.

Mary Ellen Page, “Professional storytelling in Iran: Transmission and practice”, Iranian Studies, vol. 12, 1979, pp. 197-198
Ilustración inspirada en la cerámica de la cultura Mimbres, Nuevo México

Los narradores profesionales iraníes

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«En las principales ciudades iraníes aún es posible encontrar al narrador profesional (naqqal) que actúa a diario ante un público de hasta cien o doscientos hombres. Si bien este arte se ha practicado en Irán durante siglos, está desapareciendo rápidamente. […]

»Todo narrador está vinculado a un café al que un público masculino acude diariamente en momentos concretos para verlo actuar. Un narrador puede actuar en dos cafés en un día o dos narradores pueden actuar a distintas horas en el mismo café. […] La clientela se compone sobre todo de habituales que acuden cada día a escuchar el relato. Los hombres desarrollan vínculos con el narrador, el café y la hora del día. Un miembro del público puede declarar que el narrador es tan bueno que va a escucharlo, pero lo más probable es que el público no vaya a otro café para escuchar al mismo narrador. El oyente también es dado a marcharse una vez “su” narrador ha terminado, sin esperar a escuchar a otro que quizá actúe más tarde. Durante el recital, sin embargo, se espera que todos los presentes estén atentos. Si un narrador es bueno, el público estará interesado de verdad. El narrador no tendrá el menor reparo en llamar la atención sobre los malos modales de quienes hablen durante el recital. Así pues, cierto grado del éxito de un narrador puede apreciarse en su capacidad para cautivar a un público fiel y en su capacidad de sumar al público a otras personas atraídas por el recital.»

Mary Ellen Page, “Professional storytelling in Iran: Transmission and practice”, Iranian Studies, vol. 12, 1979, pp. 196-197
Ilustración inspirada en la cerámica de la cultura Mimbres, Nuevo México

Los cuentos actúan sobre ti como flechas

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Pienso en la montaña llamada “Rocas blancas se extienden apiñadas” como si fuera mi abuela materna. Recuerdo historias de lo que en otros tiempos sucedió en esa montaña. Las historias que me contaron eran como flechas. Cuando estoy en otro sitio y oigo el nombre de la montaña, la veo. Su nombre es como una imagen. Los cuentos actúan sobre ti como flechas. Los cuentos te hacen vivir como es debido. Los cuentos hacen que te renueves.

(Benson Lewis, 64 años, apache de Cibecue, 1979)

Wisdom Sits in Places: Landscape and Language Among the Western Apache, Albuquerque: University of New Mexico Press, p. 38

Dibujo de Anansi, la araña del pueblo Ashanti

La sabiduría se asienta en los lugares

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La sabiduría se asienta en los lugares. Es como agua que nunca se seca. ¿Verdad que para seguir vivo necesitas agua? Bueno, pues también necesitas beber de los lugares. Debes recordarlo todo sobre ellos. Debes aprender su nombre. Debes saber lo que hace mucho tiempo sucedió en ellos. Debes pensar sobre ello y no dejar de hacerlo. Entonces tu intelecto se volverá más y más ágil. Entonces verás el peligro antes de que suceda. Recorrerás un largo camino y vivirás largo tiempo. Serás sabio. La gente te respetará.

Dudley Patterson, notable apache de Cibecue

Dudley Patterson, Cibecue Apache elder; Wisdom Sits in Places: Landscape and Language Among the Western Apache, Albuquerque: University of New Mexico Press, p. 127
Ilustración inspirada en un dibujo del pueblo huichol de México