Cuando la voz elocuente y el gesto de un anciano arrugado y canoso…

burkina

En estas lejanas islas [las Hébridas], donde los hombres viven con lentitud, y viven largo, probablemente porque no viven deprisa –en pintorescos y toscos chamizos construidos con turba y piedras, donde hombres de hasta ochenta años han pasado la mayor parte de su existencia–, en estos remansos de tranquilidad en plena corriente de la vida, viejos pensamientos se acumulan como oro en polvo en un regato de Sutherland, y allí se conservan.

Allí, en las noches de invierno, boquiabiertos y con ojos de asombro, los niños se sientan a la luz rojiza del fuego de turba, bajo el gris entoldado de humo, y escuchan emocionados estos extraños y antiguos mitos. Dejan de ser mozos y mozas harapientos y descalzos, con largas greñas, oscuras o rubias; escuchan cómo el aguerrido pastor luchó contra el dragón y se hizo con la princesa y el reino, y su ánimo se eleva, como el de él. Dejan de existir las patatas y la leche, los tabiques de madera y las cucharas de cuerno, cuando la voz elocuente y el gesto de un anciano arrugado y canoso despliega ante ellos el cuenco de oro y los manjares del gigante.

Y cuando concluye el relato, y el fuego arde apenas, mozos y mozas se arrebujan en sus camastros y siguen soñando, y así sueñan hasta que se hacen mayores, y envejecen, y el viejo relato se convierte en parte de sus tranquilas vidas. El sueño de aventuras del niño es el punto luminoso en una rutina de trabajos y penalidades, y el hombre no lo olvida nunca mientras vive.

John Francis Campbell, “On current British mythology and oral traditions, Journal of the Ethnological Society of London, 1869-1870, vol. 2, págs. 331-332
Ilustración inspirada en un dibujo pintado sobre una calabaza de Burkina Faso
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Un comentario en “Cuando la voz elocuente y el gesto de un anciano arrugado y canoso…

  1. Esta entrada me ha recordado primero a mi abuelo, hombre curioso y gran lector al que le encantaba contarnos sus aventuras, nos hablaba sobre lo que leía y lo que pensaba( incluía historias)…no recuerdo su forma de contarnos estas historias, se que me fascinaba, mis hermanos y yo nos íbamos de viaje con él cuando explicaba su viaje a Cuba…Mi abuelo influyo de tal manera en mi, que acabe estudiando historia antigua,,, yo quería ser como Schliemann, el descubrió Troya y yo descubriría otra cosa….
    Estos niños que boquiabiertos escuchan de tal manera que todo desaparece me parece fascinante, me recuerda mi misma escuchando a mi abuelo, yo ya me veía en una excavación arqueológica, me ponía a soñar
    Unos de los grandes poderes de la narraciones, de lo que se narra,( mi modesta opinión) es el de hacer surgir sueños en nosotros, uno pensara que solo son sueños, pero no, pueden llegar mostrarte cual es tu camino en la vida, pueden llegar a despertar en ti una inquietud. Yo creo que las narraciones se adaptan totalmente al que escucha, solo que te fijes mas en una imagen que en otra te esta diciendo algo al ti, solo a ti.

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