Los narradores profesionales iraníes

CONEJOS MIMBRES_HN

«En las principales ciudades iraníes aún es posible encontrar al narrador profesional (naqqal) que actúa a diario ante un público de hasta cien o doscientos hombres. Si bien este arte se ha practicado en Irán durante siglos, está desapareciendo rápidamente. […]

»Todo narrador está vinculado a un café al que un público masculino acude diariamente en momentos concretos para verlo actuar. Un narrador puede actuar en dos cafés en un día o dos narradores pueden actuar a distintas horas en el mismo café. […] La clientela se compone sobre todo de habituales que acuden cada día a escuchar el relato. Los hombres desarrollan vínculos con el narrador, el café y la hora del día. Un miembro del público puede declarar que el narrador es tan bueno que va a escucharlo, pero lo más probable es que el público no vaya a otro café para escuchar al mismo narrador. El oyente también es dado a marcharse una vez “su” narrador ha terminado, sin esperar a escuchar a otro que quizá actúe más tarde. Durante el recital, sin embargo, se espera que todos los presentes estén atentos. Si un narrador es bueno, el público estará interesado de verdad. El narrador no tendrá el menor reparo en llamar la atención sobre los malos modales de quienes hablen durante el recital. Así pues, cierto grado del éxito de un narrador puede apreciarse en su capacidad para cautivar a un público fiel y en su capacidad de sumar al público a otras personas atraídas por el recital.»

Mary Ellen Page, “Professional storytelling in Iran: Transmission and practice”, Iranian Studies, vol. 12, 1979, pp. 196-197
Ilustración inspirada en la cerámica de la cultura Mimbres, Nuevo México

Las epopeyas vienen del otro lado de la vida

Huevo Tierra

 

Las canciones de nvet que cantamos [las que están dentro de las epopeyas], las componen las personas. Por ejemplo, si te ocurre algo, malo o bueno, puedes componer una canción hablando de ello. Las epopeyas no se inventan o componen. Las epopeyas vienen del otro lado de la vida [es decir, el mundo de los muertos]. Un mbom nvet, un viejo mbom nvet como yo, somos los únicos que traemos las epopeyas del otro lado de la vida. Y los pequeños trovadores, los trovadorcillos, se aprovechan relatando las epopeyas que otros traemos del otro lado de la vida. Es decir, las cosas que han ocurrido, las que están pendientes de ocurrir y las ocurridas. Pero yo no toco todas mis epopeyas. Voy tocando algo, algo, algo. Porque si os desarrollara una gran epopeya, aquí, antes del amanecer todos los que aquí nos encontramos estaríamos atados [como delincuentes en la cárcel]. Por eso voy tocando las epopeyas buenas y suaves.

De una epopeya nvet de Eyí Moan Ndong, en Ramón Sales Encinas, Eyom Ndong, el buscaproblemas y Mondú Messeng: epopeyas de Eyí Moan Ndong, Barcelona: CEIBA, 2007, pág. 118
Ilustración inspirada en motivos folklóricos tradicionales.

Dios ha sembrado en mi corazón el don del canto

Navajo

Cuando le pregunté al cantor [de historias] con más éxito de los que llegué a conocer si podía recitar tal o cual cantar, me respondió: “Puedo recitar cualquier cantar porque Dios ha sembrado en mi corazón el don del canto. Él pone la palabra en mi lengua sin que tenga que buscarla. No he aprendido ninguno de mis cantares; todo mana de mis entrañas, de mí mismo.

 

Wilhelm Radloff en “Samples of Folk Literature from the North Turkic Tribes” traducido por Gudrum Böchter Sherman con Adam Brooke Davis, Oral Literature, 5: 84; esta es la parte de Radloff’s book Aus Sibirien, publicada en Leipzig, 1854
Ilustración inspirada en un diseño del pueblo Navajo

 

 

El relato sigue viviendo

PAREJA_HN

 

Cualquiera puede compartir la magia del relato

pero nadie debe nunca erigirse en su único dueño

así que, le pase lo que le pase al narrador,

el relato sigue viviendo.

 

Gcina Mhlophe (contracubierta de Stories of Africa, Durban: University of KwaZulu-Natal Press, segunda edición, 2004).
Ilustración inspirada en pinturas rupestres de Lesotho

Cuentos por millas

mujeres

Desde nuestro campamento cerca de las orillas de este famoso lago [Urmia] a la ciudad de Maragheh hay dieciocho millas: hicimos la etapa durante la noche. El mulá Adinah, narrador de Su Majestad, estaba en nuestro grupo. El elchee (embajador) le pidió que amenizara el tedio del camino con un cuento.

–¿De cuántos farsekhs* lo queréis? –fue su respuesta.

–De cinco, por lo menos –fue la respuesta.

–Puedo complaceros a las mil maravillas–dijo el mulá–, tendréis a Ahmed el zapatero.

No pude evitar reírme de esta forma de medir un cuento; pero me aseguraron que era una costumbre habitual, surgida del cálculo que los narradores profesionales se veían obligados a hacer del asueto de sus oyentes. A cualesquiera otros comentarios sobre esta costumbre puso fin el mulá Adinah, pidiéndonos que calláramos y prestásemos atención; satisfecho su deseo, empezó de este modo:

–En la gran ciudad de Isfaján vivía Ahmed el zapatero, un hombre honrado y hacendoso… [el cuento ocupa 19 páginas].»

* 1 farsekh = c. 3 miles = 5 kilómetros.

Sketches of Persia, from the journals of a traveller in the East, London: J. Murray, 1845 , p. 252 (la primera edición es de 1827).
Ilustración inspirada en pinturas rupestres bosquimanas del Cederberg, Suráfrica

¡Qué hermosa sería la vida de un narrador errante!

Corredores

Contarle historias a alguien que las escuche como historias, que no te conozca, que no espera oír literatura. ¡Qué hermosa sería la vida de un narrador errante! Alguien dice una palabra y tú cuentas la historia. No paras nunca, ni de día ni de noche, te quedas ciego, pierdes el uso de tus miembros, pero tu boca sigue prestándote servicios, y vas contando lo que te pasa por la mente. No posees nada, sólo un número infinito y cada vez mayor de historias.

Lo más hermoso sería que pudieras vivir sólo de las palabras y tampoco necesitaras comer.

Elias Canetti, Hampstead: Apuntes rescatados 1954-1971, traducción de Juan José del Solar, Madrid: Anaya & Mario Muchnik, 1996, p. 33.
Ilustración basada en una pintura rupestre bosquimana del Sur de África.